Connect with us

featured

Aprovechando el tiempo con sabiduría

Publicado

el

El versículo de Efesios 5:15-16 nos invita a reflexionar sobre la importancia de vivir con propósito y sabiduría. En un mundo lleno de distracciones y tentaciones, es fácil perder el rumbo y vivir de manera necia. Sin embargo, como seguidores de Cristo, somos llamados a vivir de manera diferente.

La frase «Mirad, pues, con diligencia cómo andéis» nos recuerda que nuestra forma de vivir tiene consecuencias. Cada paso que damos, cada decisión que tomamos, cada palabra que pronunciamos, tiene un impacto en nuestra vida y en la de los demás. Por lo tanto, es fundamental que seamos conscientes de cómo estamos viviendo y que tomemos decisiones que nos lleven a una vida más plena y más conforme a la voluntad de Dios.

La comparación entre «necios» y «sabios» es especialmente relevante en este contexto. Los necios son aquellos que viven sin propósito, sin dirección, sin considerar las consecuencias de sus acciones. Por otro lado, los sabios son aquellos que viven con intención, que buscan la sabiduría de Dios y que toman decisiones que les permiten crecer en su fe y en su relación con Él.

La frase «aprovechando bien el tiempo» nos recuerda que el tiempo es un recurso valioso que debemos utilizar de manera sabia. No podemos recuperar el tiempo que hemos perdido, por lo que es fundamental que lo usemos de manera efectiva. Esto significa priorizar nuestras actividades, enfocarnos en lo que es verdaderamente importante y evitar distracciones que nos alejan de nuestro propósito.

Finalmente, la frase «porque los días son malos» nos recuerda que vivimos en un mundo caído, donde el mal y la oscuridad están presentes. Sin embargo, esto no debe desanimarnos. En lugar de eso, debemos ser aún más conscientes de la importancia de vivir con sabiduría y propósito, y de buscar la guía y la protección de Dios en medio de la adversidad.

En resumen, este versículo nos invita a reflexionar sobre la importancia de vivir con sabiduría y propósito, aprovechando bien el tiempo y siendo conscientes de la realidad del mundo en el que vivimos. Al hacerlo, podemos crecer en nuestra fe, fortalecer nuestra relación con Dios y vivir una vida más plena y más conforme a la voluntad de Dios.

Sigue leyendo
Haz clic para comentar

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

DESTACADA

Una llamada que no debió continuar.

Publicada

el

Era cerca de las dos de la tarde, faltaban unas horas para terminar el día de trabajo. Francisco, algo cansado y agobiado por las actividades de los días pasados y del día en curso, recibe una llamada, un familiar en Estados Unidos, le hablaba para decirle que enviaba un paquete, que por favor lo recibiera, por cuestiones de transporte le era imposible llevarlo consigo, viajaba para México.

Francisco, amablemente, accede a aceptar el paquete, era su familiar, no había nada de qué preocuparse. Al cabo de unos minutos, una empresa de mensajería lo contacta para decirle que el paquete ha sido detenido en la aduana, por contener productos no permitidos sin previa declaración tendría que pagar una multa, de no hacerlo tendría serios problemas, por ser un delito federal.

Francisco, algo asustado marca al numero donde su familiar le habló con anterioridad y le comenta del problema que se ha presentado, el familiar muy tranquilo le dice que no se preocupe, que por favor pague la multa, que él va en camino a México, al llegar le regresará lo que haya gastado.

Un poco más tranquilo, después de hablar con su familiar, Francisco accede a transferir una fuerte suma de dinero y enviar el comprobante de depósito.

Después de un rato, ya no vuelve a saber más de su familiar, ni de la empresa de paquetería, mucho menos de aduana, Francisco, ha sido víctima de un fraude. Que impotencia, tristeza y culpa siente ahora por no ser más precavido, por confiarse demasiado, por acceder demasiado rápido, gran parte de sus ahorros los ha perdido a base de un engaño.

En la biblia también encontramos un caso similar, el caso de dos hermanos.

Esaú, desesperado por el hambre que traía en ese momento, y restándole importancia a la bendición de ser el primero de los hijos, accede a cambiar su primogenitura con su hermano Jacob, a cambio de un plato de alimento.

Cuando llega el momento que Esaú reciba la bendición de su padre, Jacob, a base de engaño, en complicidad con su madre, usurpa su lugar, recibiendo la bendición. Al darse cuenta de lo que había hecho, huye de su hogar, no volviendo a ver a sus padres nunca más, esa fue la consecuencia que tendría que afrontar.

Pero Isaac le contestó: —Ya vino tu hermano, y me engañó, por eso le di la bendición que era para ti. – Génesis 27:35 TLA

Cuando Esaú se dio cuenta de lo sucedido, sintió coraje e impotencia por lo que su hermano había hecho contra él, mismos sentimientos por los que pasó Francisco.

Humanamente, da mucho coraje, y el coraje provoca que, muchas veces, busquemos hacer justicia con nuestras propias manos, por eso, hoy vivimos con tanta violencia en las calles, personas que no se quedaron con los brazos cruzados e hicieron justicia con sus propias manos.

El apóstol Pablo nos dice:

Queridos hermanos, no busquen la venganza, sino dejen que Dios se encargue de castigar a los malvados. Pues en la Biblia Dios dice: «A mí me toca vengarme. Yo le daré a cada cual su merecido.» – Romanos 12:19 TLA

Pareciera que la venganza de Dios es tardada, no es que deseemos realmente esto, aunque en el interior si, pero algo nos dice que debemos de dejar ese espíritu de venganza a un lado.

Dios tiene planes, que muchas veces no logramos entender por qué de esa manera, pero que a la vista de Dios son los mejores, planes para ti y planes para quienes practican este tipo de abusos y delitos contra su prójimo. Al final, Dios hace el llamado a estas personas también, las busca porque quiere que procedan al arrepentimiento (2 Pedro 3:9).

En esta vida, afrontaremos todas nuestras decisiones, sean buenas o sean malas, porque la paga del pecado es la muerte, más la dadiva de Dios es vida eterna, (Romanos 6:23).

Hoy tenemos la oportunidad de orar y pedirle a Dios que transforme a personas que se dedican a cometer este tipo de delitos, defraudando a quien con tanto esfuerzo logra hacerse de sus ahorros. Pidamos sabiduría y paciencia para no sentir ese espíritu de venganza, sabiendo quien se encargará de ella.

Recuerda:

Jehová es tu guardador; Jehová es tu sombra a tu mano derecha. – Salmo 121:5

Aun que vengan mil engañadores, Jehová estará contigo, en todo momento.


 

Sigue leyendo

Trending